Enfermedad causada por micoplasmas hemotróficos en felinos: Revisión bibliográfica.

Introducción

La hemoplasmosis es una enfermedad de distribución mundial, producida por micoplasmas hemotróficos que causa anemia hemolítica en un amplio rango de especies mamíferas (Hoelzle 2008 y Tasker 2010). En el gato se denomina anemia infecciosa felina, antiguamente llamada haemobartonelosis felina.

Se han identificado tres especies de micoplasmas hemotróficos en felinos domésticos: Mycoplasma haemofelis, ¨Candidatus Mycoplasma haemominutum¨ y ¨Candidatus Mycoplasma turicensis¨. La primera es la más patógena y los gatos infectados cursan con anemia aguda del tipo hemolítica, la segunda y tercera son levemente patógenas, y en combinación con M. haemofelis o con alguna enfermedad viral pueden desarrollar anemia (Tasker y col., 2009; Campos Aquino y col., 2014).

Si bien diversos autores comunicaron que la hemoplasmosis en gatos puede transmitirse mediante vectores hematófagos; transfusiones sanguíneas por vía transplacentaria, por calostro (Mendez Arriola e Hidalgo Armijos 2013; Bergmann y col., 2017) y en forma directa mediante saliva (Museux y col., 2009), en la actualidad aún no se ha determinado la vía natural de transmisión entre gatos. Por otra parte, la transmisión experimental se ha demostrado mediante administración oral y parenteral de sangre infectada (Barker y col., 2013).

En gatos la infección con micoplasma se ha asociado a enfermedades inmunosupresoras tales como Leucemia Viral Felina (ViLeF) e Inmunodeficiencia Viral Felina (VIF) (Tasker, 2006; Lobetti, 2007); así como a cuadros de estrés y uso de drogas inmunosupresoras (Willi y col., 2005).

Las manifestaciones clínicas en los gatos infectados varían desde la infección subclínica hasta letargia, anorexia, fiebre y en ocasiones anemia hemolítica grave (Reagan y col., 2016). No ocurre inmunidad cruzada, por lo tanto, los gatos pueden estar infectados con una o más especies de micoplasmas; habiéndose observado que los gatos infectados con dos especies de hemoplasma o una especie y coinfección con VIF o ViLeF presentan signos clínicos más severos que aquellos infectados únicamente por una sola especie de micoplasma (Reagan y col., 2016).

Actualmente los hemoplasmas se encuentran distribuidos mund